Es al fin de Uzzhuaïa cuando Pau empieza a forjar las canciones que presenta ahora, sin el corsé del formato que la banda imponía y con la libertad de crear absolutamente todas las líneas de cada canción, como el artesano musical que siempre ha sido, ya que, aunque lo conociéramos como cantante, son las facetas de compositor y multiinstrumentista las que mejor le definen como músico completo y absoluto.
De esta manera surgen las canciones que posteriormente dan vida a Corazones Eléctricos, la banda que forma junto a dos reconocidos músicos profesionales como Kako Navarro y Víctor Traves, un proyecto que lleva latiendo desde marzo de 2015. Lo han preparado a conciencia; tienen las canciones, el sonido, la máquina perfectamente engrasada y ese algo que no tienen los demás: el punto exacto entre la frescura y la madurez que convierte las canciones en himnos incluso antes de haber sido escuchadas. Habría que estar muy ciego para no ver que esta banda es el relevo necesario, el siguiente eslabón en la cadena formada por gente como Miguel Ríos, Burning, Loquillo, Héroes del Silencio, M-Clan o Fito, los músicos que han logrado carreras exitosas sin comprometer ni su mensaje ni su ADN rockero.
Las influencias que se adivinan en las canciones son las de alguien que, como Pau, conoce a la perfección la historia del rock y ha tomado los mejores apuntes: los imprescindibles Beatles y sus lecciones sobre cómo escribir una canción, el carisma de Johnny Cash, la delicadeza de Stereophonics, la versatilidad de Bowie, la agresiva honestidad de Nirvana o la crudeza de Queens of The Stone Age.
Mientras tanto, ellos están terminado de dar forma a su primer trabajo, un disco que ya está entre mis favoritos aunque todavía no se haya grabado».
-Monty Peiró-

